Los minerales, a pesar de no ser un nutriente calórico, son indispensables y deben suministrarse en cantidades suficientes mediante una alimentación variada.
Tienen importantes funciones reguladoras, además de su función plástica, al formar parte de la estructura de muchos tejidos.
Las principales fuentes de minerales son las plantas, ya que éstas los extraen de la tierra y los incorporan a sus tejidos. Es por eso que los vegetales, legumbres, frutas, semillas y nueces, son las principales fuentes de minerales.
De acuerdo a la necesidad que el organismo tiene de ellos, se clasifican en:
- Minerales mayores o macrominerales: Engloba aquellos cuyo requerimiento es mayor a los 100 mg. diarios, siendo los más importantes el Potasio, Calcio, Sodio, Fósforo, Magnesio y Azufre.
- Minerales menores o microminerales: Son los que tienen un requerimiento menor a 100 mg diarios. Entre ellos los más importantes son: el Hierro, Yodo, Cobre, Zinc, Cromo, Manganeso, Cobalto y Selenio.
- Oligoelementos o elementos traza: los cuales se requieren en cantidades mínimas (microgramos o millonésimas de gramo).
Generalmente las cantidades de minerales requeridas por el organismo, se obtienen mediante una dieta equilibrada y variada. No obstante, la cantidad adecuada dependerá de la constitución y del estilo de vida de cada persona. También pueden ser añadidos a la dieta en forma de suplementos, pero estos deben ser prescritos por un médico, pues en dosis mayores, muchos de ellos pueden ser tóxicos.